domingo, 25 de septiembre de 2016

Colapso: el delirio de Emilho Cabanhas


Madre mía, dime a dónde has ido, cómo es el lecho que te guarda o cuan amargo el aire que respiras por mi culpa. Dime si verdaderamente es lejano el regazo de tus brazos o frío el vientre que me espera. Dime madre mía, confiésame hoy que no soy tu hijo; niégame, te lo pido, para que los errores de mi vida no causen penas en tu pecho, niégame para quitarme esta aflicción de no tenerte en mis últimos suspiros. Mira cómo me has amado y yo sin ser digno de tu cariño. Mira cómo te he dejado, tan sin vida ni fortuna. Soy culpable de tu agonía, de tu dolor y sufrimiento. Soy la penuria de tus ojos y el vahído de tus piernas. Ven, hoy quiero que escribas en el cielo mi destino, que acicales mi memoria y me renazcas digno de tu seno, que me consueles el miedo, me señales el camino y me duermas como cuando era un niño. Ven madre mía…
            A veces siento que los odio. Te odio Manrique, a ti y a tus coplas que desolaron mis pensamientos, a tu río y mar que ahogaron mi camino. Te odio Zolá, por ligarme al medio y descifrar mi destino, porque soy imagen y semejanza del lugar donde nací, al estudio y los amigos que tuve, porque soy lo que han hecho de mí tus teorías y el reflejo de mi padre. Te odio Márquez porque lloré cuatro veces mi muerte en Macondo. Te odio Tehodor Busbeck, porque en tus líneas ya había visto lo trágico de mi historia, porque tenías razón. Te odio Gigante por matar en vida a José padre y José hijo y por abusar de la mujer que amaban. Te odio Frankeinstein, porque en esta vida sólo queremos ser felices a pesar de nuestra dolida monstruosidad. Cuánto los odio y los admiro…
            Confieso. Cuando era un niño imaginaba ponerme en los ojos de quienes me miraban para conocer cómo era visto, cómo era el mundo desde otro plano de la percepción, nunca tuve éxito. Confieso haber tenido un primer amor y un primer beso en el enseño básico, desde entonces conocí la excitación después de que esos labios me dejaran un ligero cosquilleo sobre el paladar. Confieso haberle robado su límpida inocencia con mis manos honestas debajo del escritorio. Confieso haber mentido por pena cuando verdaderamente amaba a la chinita del Apostolado. Confieso haber llorado siempre que me sentía sólo y desprotegido. Haberme emberrinchado por cualquier juguete. Haberles robado las oportunidades a mis consanguíneos. Haber fingido nuevamente el no sentirme mal cuando descubriera que Denisse no me amaba. Haber deseado la muerte de otros. Robar la confianza de los padres de mi primera novia formal y desmoronarle a ella sus sueños del primer amor. Confieso haber amado demasiado a Fabiola y seguir amándola muchos años después de que desapareciera de mi vida. Confieso haber gastado hasta los recursos más perversos para que estuviera conmigo y haberla buscado en tres ocasiones posteriores a su ida. Confieso no haber amado tanto como dije a Nandinha y haberla hecho sufrir como el peor de los hombres del mundo que fui. Confieso haber dudado de mi sexualidad cuando corrió el rumor de que la chica que me gustaba era hombre; bien merecida la bofetada que me diera cuando en la cama le gritara ¡porra, e eu que não acreditava neste cu! Confieso haber matado a decenas de ratas y deleitarme con sus chillidos, de ahí que ame los sonidos estridentes. Confieso, confieso, confieso… no sentir arrepentimiento.
            Oigo el trote de tu caballo Miguel, allá en la Media Luna nos lloran tus muertos. Ahora sé, como tú, qué es fallecer sin ser querido. Colapso; como hace algunos años lo hiciera mi madre frente a mí, la diferencia tal vez radique en que no soy consciente de quién me llore o quién se alegre. No veo ninguna luz ni nada que se le parezca; acaso un pequeño punto negro que siento distante pero nada de lo que dicen por ahí. No hay nada después de la vida, la muerte simplemente es una oquedad y un silencio que fulmina, es una eternidad muda de instantes con miedo. Niña, cuando yo muera no llores sobre mi tumba, no escucho tu voz, por qué no me cantas para que no me muera, por qué no me lloras para que luego muera. Cómo hemos llegado hasta aquí, cómo es posible haber crecido tanto y no sentir pánico por sabernos efímeros. Te necesito madre mía, quién ha de llorarme la muerte sino quien me lloró la vida. Te necesito amor, quiero volver a tus brazos aunque sea de mentira.
            A dónde queda el sentido de la vida si todos morimos, a qué la vida si nada estará para siempre en nuestras manos ni en nuestras mentes. Por qué no simplemente me muero, por qué tengo que pensar la vida. ¡Ay esta agonía! Pareciera que llevo mil años procurando la muerte.

            Algo me toca; es una sombra quien me toma del brazo, me levanta de mi lecho de muerte y me hace caminar. Allá adelante puedo ver más sombras que deambulan pero a todas las conozco; es como un sueño donde sabes quiénes son las personas a pesar de haber mudado a la referencia que hacías de ellas. Estoy en mi casa, pero la de cuando era un niño; de hecho creo ser nuevamente un niño, la sombra de un niño. Me siento feliz, hay una sombra que me abraza y me arrulla como si fuera suyo. Es mi …

Aguilar Sánchez, Paul (Pool DunkelBlau), Mutantografías: Colapso: el delirio de Emilho Cabanhas (inédito).

jueves, 18 de agosto de 2016

Los inventos de Sessera

Nuestro gran inventor de la actualidad ha sido autor de innumerables creaciones tecnológicas, que dentro de las áreas científicas han colaborado al estudio profundo y preciso de los fenómenos del mundo natural; en tanto que, dentro de las áreas sociales, han satisfecho los más amplios deseos de la población con artículos para el hogar que facilitan la vida de los más. Como ya algunos de nosotros estamos enterados, se sospecha de él como el más grande promotor de la piratería en los últimos años gracias a algunos programas computacionales adjudicados a él, también sabemos que sí es el creador de un programa capaz de convertir a la música en droga que, sin embargo, no es dañina para el cerebro y por el contrario a todas, nadie necesita pagar cuantiosas sumas de dinero para conseguirla, puesto que dicho programa está a la venta en muchos tianguis de la ciudad de Puebla a muy bajo costo.
            Alessandro, además de ser buscado por muchos países, también se encuentra desarrollando tecnologías para otros más, como el reactor nuclear secreto de los Birmanios; el megatelescopio para estudios y búsqueda de vida en otros planetas de la República Independiente de Bantú; el sistema de desarrollo de programas computacionales bioelectrónicos para la creación de vida artificial; el descompresor de luz que permite obtener un máximo de quants de partículas mínimas reconocibles como luz, entre otros tantos.
            También es sabido que no todos sus inventos han tenido una vida funcional al cien por ciento, ni han sido totalmente prácticos para las necesidades que fueron creados. Sabemos que inventó una impresora lasser que tenía integrada una tarjeta I.A. y que, en teoría, ayudaría a mejorar tanto a las impresiones como al contenido inteligible de los documentos. Así, cuando uno imprimía cualquier trabajo escolar, la máquina era capaz de reconocer si había fallas de redacción, coherencia, ortografía e incluso modificaba el tipo de formato que ocupaba la persona, priorizando sobre los modelos más aceptados y utilizados por las universidades: APA, MLA, HARVARD o CHICAGO; además utilizaba tipografía de acuerdo con el tema, era capaz de reconocer si el trabajo era escolar o si era una carta de amor, y seleccionaba automáticamente el mejor tipo de letra para cada uno de ellos. De igual modo, cuando se trataba de copiar algún texto de imagen, como una pintura o alguna fotografía, seleccionaba el tipo de papel según el número de pixeles para el tipo de impresión que haría, todo con la finalidad de obtener en la superficie plana de la hoja la mejor nitidez de la imagen.
            Esté invento duró funcionando aceptablemente por unos dos meses hasta la llegada de un aditamento (también hecho por Sessera), el cual le permitía revisar los documentos a través de una base de datos actualizable cada 22 horas vía red. Sin embargo, algunas previsiones elementales pasadas por alto, hicieron de la máquina la primera en ser autónoma e independiente; con tal que era capaz de discernir entre lo que estaba correcto en un escrito, hasta sugerir nuevas ideas en el mismo. El problema fue de dos tipos, uno de orden práctico y otro de orden teórico. El primer error estuvo en que la máquina, al ser capaz de sugerir algo en un texto, adjuntaba cuartillas y cuartillas hasta la bastedad sobre los posibles puntos y rumbos que tomaban los estudios de cualquier área, creando así tomos para un trabajo de cinco cuartillas y que, obviamente, los usuarios de las impresiones no necesitaban en ese instante, ellos sólo querían sus cinco cuartillas a pesar de que ya se hubiesen impreso las más de quinientas de sugerencias. El segundo error estuvo en que, si bien la máquina había adquirido cierta inteligencia artificial por el nuevo aditamento, también había adquirido ciertas tendencias humanas al perfeccionismo vano y sin sentido. Era recurrente en los trabajos sobre humanidades que la máquina hiciera un análisis primero de la definición de los conceptos, luego de los mismos conceptos y finalmente de cómo están utilizándose.
            Existe la anécdota de un trabajo sobre literatura que llevó más de dos años en imprimirse gracias a la disputa intelectual que la impresora tuvo con el texto mismo, al que procuraba comprender, sugerir y no invalidar. Así la impresora, cada vez que intentaba imprimir, tardaba, en los casos más simples, cerca de una semana o dos, siendo el de mayor tiempo aquel que referimos hace un momento.
            Alessandro previó que la maquina estaba en el punto de ser en sí misma un peligro para el intelecto humano, es decir, dentro de poco la impresora asumiría que nadie tendría la razón y que por tanto ella debería reeducar a la raza humana en los millones de conceptos errados que conservaba hasta la actualidad. Entonces realizó otro chip lleno de preguntas ancestrales y sin repuesta humana, con la finalidad de calentar la tarjeta I.A. de la impresora, no obstante, respondió las millones de cuestiones que tenía el chip sin ninguna dificultad, y a muchos de los que conocimos las respuestas nos sorprendió la indiferencia con que muchas de ellas se presentaban. Recuerdo su respuesta a ¿cuál es el sentido de la vida? Ninguno (responde la máquina), es una estupidez propia del ser humano creer que todo tiene sentido y creer que existe algo por hacer en la vida que satisfaga nuestra incompetencia para morir. O ¿quién es Dios? Dios es una creencia humana, simple, absurda y sin sentido, no presenta más complejidad que el mismo estado de acomplejamiento en que vive el hombre y, a pesar de que existe gracias a la misma creencia, no está interesado en los problemas que aquejan a la humanidad, simplemente tiene mejores cosas que hacer que estar perdiendo el tiempo con seres efímeros que no le producen ningún beneficio. O ¿cuál es la verdadera religión? Ninguna y todas a la vez, ninguna porque hasta la fecha no existe una forma de relacionarse con Dios, y todas porque sin importar cuál de ellas se escoja, todas son una pérdida de tiempo para el hombre. Muchas otras respuestas dio y muchas otras prefirió omitirlas dando un mensaje de: el hombre no está preparado para la respuesta.
            Quizás algunos piensen que lo más fácil hubiera sido desconectarla, pero, como hemos dicho, Alessandro Sessera era una persona responsabilísima y no podía permitirse la destrucción de algo muy suyo como este invento: tenía el complejo de Frankenstein. La impresora simplemente fue desconfigurada en un proceso que duró más de tres años, porque, primero había que convencerla de que también era propensa a enfermedades virales y que, por tanto, había que vacunarla (sabemos para qué era la vacuna). Segundo, porque había adquirido cierta configuración humana que nos impedía pensar fríamente (simulaba dolor). Tercero, era la mejor máquina jamás antes inventada en todo el mundo.

Aguilar Sánchez, Paul (Pool DunkelBlau), Mutantografías: Los inventos de Sessera (inpedito).

miércoles, 27 de julio de 2016

Alessandro Sessera

Hoy en día existen infinidad de programas instalados en las computadoras que nos facilitan nuestro quehacer científico, sin embargo, el más ingenioso de todos es el que inventara Alessandro Sessera en los años noventa.
            Cuando aún era estudiante, colaboró con grandes maestros y doctores de la informática, desarrollando un dispositivo que codificó y decodificó información para poder enviarla a través de las instalaciones eléctricas. La finalidad de esto era que, toda persona en el país pudiera acceder a la información mediante un sistema alterno a la Internet, con lo cual podría impulsarse el desarrollo, tanto tecnológico, como intelectual de la población. Argumentos de sobra hubo para promover este proyecto: la mayoría de la población tiene una conexión, la transmisión de los datos sería más rápida, eficaz y de mejor calidad, etc. Aunque, como es sabido, en este país basta un “no” desde los altos mandos para estancarnos en la mediocridad.
            Siendo un hombre profundamente comprometido, extrovertido y con amplios deseos de hacer un beneficio a la sociedad, dejó los laboratorios de la universidad para unirse al no poco numeroso grupo de inter-nautas que burlan los códigos de seguridad de grandes usureros cibernéticos. Durante algunos meses desarrolló programas para descargar películas, música, juegos y más; a diferencia de otros, los suyos trabajaban más rápido puesto que partían de la hipótesis llamada “microfragmentación”, la cual supone que un todo puede dividirse y subdividirse hasta niveles infinitesimales. Él mismo decía que sus programas funcionaban como un embudo: “si la información es muy grande difícilmente pasará por un espacio reducido, ahora bien, si la fragmentamos lo suficiente ésta cabrá sin problemas”. Gracias a sus numerosos y diversos programas era buscado en más de 10 países por piratería (excepto en el suyo), aunque en los sótanos del Mercado Hidalgo, los locales del Centro y los de la Fayuca, ya comenzaban a ponerle su altar, tanto por buenas ventas como por la oportunidad de tener un trabajo.
            En la segunda mitad de los noventa, cuando ya su fama era casi culto, un investigador de la Universidad del Estado procuró su paradero buscando en los mercados, los tianguis, bazares… pero nadie se atrevía a delatarlo. Después de algunos meses de obstinada persecución el maestro Cabanhas dio por terminada su búsqueda, pero la noche del 22 de agosto recibió un correo electrónico anónimo que lo citaba en el sótano del local 50, del centro comercial Jorge Murad. Era él.
            Cuando entró había sobre la pared varios monitores que aún no estaban a la venta en el país. Una luz blanca parpadeante marcaba el tiempo en que la vida de Sessera se movía. El escritorio de madera tenía la pantalla más grande que jamás se haya visto reposando horizontalmente, no había indicios de que utilizara teclado, ratón o CPU. Unas crenchas como el mecate caían desde su cabeza hasta la cintura; su mirada detrás de los lentes era metódica e inquisidora. Cabanhas podía sentir temblar su cuerpo.
            Escribir como se habla, éste era el objetivo, para eso lo estuvo buscando. Sessera había dedicado algunos años a dos proyectos similares; uno sólo escribía mientras se hablaba frente al micrófono; el otro, mediante un lector óptico, lograba transcribir cualquier escrito a mano al procesador de textos de la computadora. Así, hay quienes suponen que sólo modificó alguno de los dos programas, y otros afirman que tal vez los complementó. No obstante, es imposible saberlo a ciencia cierta porque nadie nunca ha encontrado dicho programa. Lo cierto es que su investigación para desarrollar aquel programa lo condujo a su creación máxima, que le ganara toda la fama de que hoy goza y le dejara una fortuna, presumible y calculable, mayor a la del explotador de los teléfonos.
            Primero, logró identificar los tonos máximos opuestos producibles por el aparato fonador humano, tanto los naturales como los falsos. Luego, partiendo de la misma hipótesis de sus programas, calculó los timbres producidos mil años atrás y producibles mil y un años en el futuro. Descubrió que el estado de ánimo y de salud determinaba el color de la voz y su frecuencia, y que ésta última afectaba de diferentes modos al cerebro humano sin que llegase, necesariamente, al umbral del dolor. Con todo este conocimiento creó el mayor de todos los inventos conocidos por el hombre. Hizo de la música una droga, dependiendo de los efectos que se quisieren tener bastaba con ajustar las frecuencias, timbres, colores de voz y tonos para relajarse o activarse.

            La primera vez que se pudieron observar los efectos de este programa fue en un bar de los Sapos, donde los asistentes terminaron con síntomas propios de fumar hachís, sin embargo, nadie acabó en la cárcel porque en realidad nadie estaba intoxicado. Se sabe que la mayoría de los narcos intentaron pagar cantidades enormes de dinero por tener una copia del programa, pero Sessera no vendió nada. Hoy en día ha disminuido el número de adictos a las drogas duras y ha aumentado el número de personas que prefieren explorar su conciencia gracias a Alessandro Sessera.

Aguilar Sánchez, Paul  (Pool DunkelBlau), Mutantografías: Alessandro Sessera (inédito).

martes, 19 de julio de 2016

Defensa de un pensamiento trastornado

Un niño feo en la calle grita !extra, extra, persona demente vaga por las calles de la ciudad asustando a medio mundo, extra, extra! ¡los testigos afirman que es un ser mitad hombre mitad bestia!
            En realidad el periódico no dice eso, se trata de un pobre sujeto que supuestamente está loco y grita desesperadamente sin que alguien pueda comprender lo que dice ¡pobre loquito! Ayer fue visto en la iglesia de Santo Domingo, ahí donde fue mi boda con el profesor (¿se acuerdan de mi vestido verde?). Dicen que hasta tuvo que llegar la fuerza pública para evitar que lastimara a alguien con sus movimientos tan poco controlados ¡qué loco, no!
            ¡Huele a perro muerto! Opina una señora que estuvo a punto de ser herida. Algunos dicen que en sus ojos se puede ver un sufrimiento que quema como si fuera un odio inmenso; lo comprendo porque he sentido eso a veces. Otros creen que es víctima de un experimento científico y escapó en busca de lo silvestre, y no pudiendo más tomo a la ciudad como su hábitat de residencia ¡qué lindo animalito, no!
            En otros periódicos se sugiere la idea de que este hombre es un chacal, una quimera o un paquidermo onírico. Supongo que esto lo han inventado esos despreciables periódicos, y las revistas tontas de literatura, que ficcionalizan todo sin el más mínimo respeto a lo que es la realidad; aunque, los gritos del loco sí son semejantes a los aullidos de ese animal, si no es que los aullidos del animal se parecen a los gritos de este loco ¡qué lindo animalito, verdad!
            Ojalá algún día se muera porque (quiero comprarme uno) el sufrimiento no es útil, además, a quién demonios va a interesarle la vida de un demente, no, no, no. Deberíamos exhortar a la ciudad a cosificarlo. No vale la pena andar haciendo propaganda a personas como él ¡despreciable bestia de hoy! Mejor promuevan mis estudios, esos si valen y son de sumo interés.
            Ahora que llegue a mi escuela les diré a mis alumnos que el concurso de novela está cerca y que hay que apurarnos para no quedarnos fuera. Me daré un retoque sobre las cejas con mi sombra violeta y untaré mis labios de color azul como las nuevas tendencias de la moda lo marcan. Avisaré a los de seguridad por si el chacal quiere entrar y robarme la rectoría de la universidad. Ahora que es tan famoso puede llegar a ser hasta presidente de la república; ¡que lo pisoteen como el vil animal que es (por qué me dejaste, tonto)!
            Si acaso lo veo mañana que pase por mis recuerdos, le voy a escupir la cara para que aprenda a respetar a las autoridades de la ciudad. Si no lo veo, lo buscaré hasta que reconozca que me ha herido y le cobre una cuantiosa suma de dinero por estropear la vida de una persona tan fina como yo. Quién se ha creído ese animal, acaso cree que su voz me tiembla la memoria; no, yo sé olvidar a los malolientes porque soy persona digna de mi clase. ¡Ay, no, mi pobre animalito! Mejor le digo que sí lo quiero. Te extraño, chacalito, vibrando este corazón que me vive en las noches del cíclope. Ven a mí animal inmundo.
            ¡Silencio todos!
La niña está dormida. Ave maría purísima, sin pecado concebido… ¡ay, Dios, necesito tu ayuda! A ti no puedo engañarte, sabes que no he sido la mejor, que he pecado de corazón, palabra y pensamiento. Sabes que te he ofendido pero también sabes que me lo has permitido ¡ay, Dios! Tengo el más cruel de los miedos alojado en mi cabeza y no puedo sacarlo por más que intente. He querido remediar mis errores pero así como me tienes no se puede; me tienes loca, sin cordura; perdón que te señale pero bien sabes que es culpa tuya. Así, perdiendo lentamente la lucidez no puedo amar como hube amado ¿Por qué, Dios? ¡Explícame! Porque personas tan complicadas como él; a dónde se ha ido la gente normal que ve la infidelidad como algo que pasa y se remedia; a dónde la gente normal que cree en el amor eterno, en el que se declara para siempre; por qué tiene que creer en la eternidad pero no en la constancia de ese sentimiento; por qué hace tales diferencias entre la belleza, el gusto, el querer y el amor ¿Por qué, Dios?
            ¡Ay, este dolor! No me duele tanto el físico aunque es igual de insoportable ¡Haz que crea en mí! En la hija que crece imaginariamente en mí. Tú lo sabes, con nadie más, sólo ha sido él; el otro sólo fue un beso. Sí, lo acepto, en mi mente jamás apareció Cabanhas cuando lo besé ¿Qué hago, Dios mío? Es la muerte. Lo sé, ya de antes podía vislumbrarlo pero qué quieres, así es la vida que me has inventado; porque me hiciste mentirosa y no defensora de la verdad; porque me hiciste liviana y con mucho amor, tú tienes la culpa ¡ay perdón diosito! No quería decirlo.
            Ojalá no pase nada. Qué vana petición porque ya sé que todo empeorará. Ayer vino a verme y se quedó sentado sobre la cama mirándome con nostalgia, me acicaló un poco el miedo y luego se fue. No dijo nada, simplemente me vio como quien se despide muy pese al dolor que por dentro le hiere el alma. Quizás ya no vuelva, Dios mío, y yo tan mal, tan poco a poco loca. Es éste tu castigo, dime, necesito saber. Qué tan grande es mi mal que con la pérdida de la lucidez te voy pagando. Yo que soñaba casarme con mi vestido verde en la iglesia de Santo Domingo, ser una novia normal con una vida normal, una familia normal y todo normal; ahora mira, cada día más demente pensando en él, en Emilho.
            Ya no viene, te lo dije; que por no recuperarme se va para siempre. A qué la vida, Dios, si no se tiene con quién sufrirla o disfrutarla. Tú porque siempre has estado solo, pero yo no, yo necesito de mi otredad ¡Ya cállate! Tu risa me revuelve el pensamiento. No me dejas oír esa canción que me endulzaba el oído. Cómo iba, decía algo así como: cántame / con el corazón / cántame / hazme una canción; sí, así decía con su voz desafinada: cántame / anda que me voy / del otro lado no existe tu voz / y tus caricias / ya la arena borrará / ya no amanece en mis ojos / la noche de tus estrellas… ¿qué más decía? Ves, Dios, te dije que me dejaras escuchar el recuerdo de su voz ¡Cállate! ¡Cállate que me vuelves loca!
            ¿Y nuestra hija, la has matado para alejarlo de mí? Espera. Creo que está durmiendo: a la rorro niña, a la rorro ro, duérmete mi niña que te arrullo yo. No seas malo con ella, si ni te ha hecho nada. ¡Eso! así, cárgala como si fuera tuya, así, bonito ¡No! ¡A tus hijos los podrás crucificar si quieres pero a mi niña no! ¡dámela, no ves que llora! ¡dámela, por favor! ¡dámela que lloro al desear tenerla entre mis brazos! ¡dámela!

            Tocan la puerta, ha de ser él. No cómo crees, si ya nos estamos reconciliando, me invitó al cine, a dar la vuelta como antes; no, ya no, ya no pienso en eso, ahora sólo existe Emilho ¡Pero ábrele!  no vaya a ser como la otra vez que se fue. Pues claro, pensabas que ésta era la primera vez que nos veíamos desde aquella ocasión ¡ay Dios, a veces me sorprende tu credulidad! Pero ya abre. Ves, te lo dije, se fue y esta vez no puedes negar que fue tu culpa. Mejor vete, sí, vete que me tengo que apurar. Apaga la luz que la niña duerme y no hagas ruido al salir porque se espanta, quizás piense que eres un monstruo. Yo qué, así son los pensamientos de los niños. Oye, si lo ves allá afuera dile que entre, que en mi cama hay un espacio y en mi corazón la voluntad de amarlo otra vez.


Aguilar Sánche, Paul (Pool DunkelBlau), Mutantografías: Defensa de un pensamiento trastornado (inédito).

domingo, 17 de julio de 2016

El Infinito

A Chiquini

Tal vez lo hayan notado, las matemáticas no son exactas y mucho menos precisas; basta con observar los infinitos centavos que nos roban en el supermercado o en el cajero automático; incluso el mismo Arquímedes, al pretender encontrar el valor más cercano a π, notó lo apasionante y catastrófico que resultaba para la mente humana pensar que el infinito podía estar contenido en un espacio de micro-magnitud. Y es que la mente humana está tan acostumbrada a pensar el mundo de forma entera y en macro-magnitudes, que todo aquello fuera de esta percepción se convierte en inverosímil. Así pues, nuestros sistemas numéricos están basados en unidades enteras abstractas; sin embargo, existe en el mundo un sistema numérico que tiende siempre a cero, porque de hecho esa es su base numérica: cero.
           “Como sabemos [dice Al-Dei Jubal] existen diferentes bases para nuestros sistemas numéricos variando de cultura en cultura; el nuestro, por ejemplo, tiene una base de diez o, por comparación, la base de los franceses es veinte al igual que la de los pueblos de la antigua mesoamérica. Todos y cada uno de ellos depende de otro sistema para poder ser operativos; así pues, los Mayas y los Aztecas ocuparon el sistema de casillas para sintetizar expresiones de macro-cantidades (que pudieron haber sido infinitas). Algo similar a la expresión quatre-vingt del francés.”
            Esta base numérica de cero es heredada, según Al-Dei, del antiguo libro sagrado Sojar,[1] del cual surgieran muchos de los mitos creacionistas del mundo judeocristiano. Nuestro ilustre músico afirma que las reflexiones más profundas del libro giran en torno al origen del “todo”, como una idea materializada gracias a la capacidad de la lengua para nombrar el mundo. Así, Dios crea el mundo a partir de poder nombrarlo y de poder concretar, en veintidós elementos, sus formas y funciones. Los pasajes más interesantes del libro son: La expulsión de Dios del paraíso y La incapacidad del olvido. El primero cuenta que después de haber creado al hombre y a la mujer, Dios prohíbe alimentarse del árbol de la sabiduría por temor a perder el control sobre su propia creación; no obstante, el problema no es en sí la creación sino lo que él, como Dios, le otorga al hombre como capacidad particular: la razón. Adán, crítico de la situación y atisbando la esclavitud venidera, decide junto con Eva, en franco careo con Dios, comer del árbol y expulsarlo a él de El Paraíso. Según el libro, esto le otorgará al hombre la libertad y el fin del temor. No obstante, sabemos que durante años el hombre de poca decisión ha intentado perdonarlo y concederle la posibilidad de regresar a lo que hubo creado, incluso, una de las artimañas más crueles, que el mismo Dios ha ejecutado para esto, fue ver morir a su supuesto hijo por el vicio en que se hubo convertido el deseo de retornar al hombre.
            El segundo pasaje es el que habla precisamente del cero como base numérica. Una vez expulsado del paraíso, Dios crea el cero como definición de todos y cada uno de los números, es decir, cada uno de ellos vale por el único número que no pueden representar y que es de naturaleza infinita. A diferencia del sistema lingüístico, donde los elementos tienen un orden determinado según sus contextos y carecen de periodicidad aparente, el sistema numérico no está determinado por el contexto y sí presenta periodicidad. Además, en el primero cada elemento vale por oponerse a todos los del sistema aunque entre ellos se pueda crear un discurso que hable de un elemento en particular, es decir, existe la posibilidad de que los elementos nombren a otros del sistema (metalenguaje), en tanto que en el segundo, valen por oponerse a los otros del sistema y por no poder contener en sí mismos ni en combinación a todos los demás. Por ello, el cero es la expresión máxima de todo sistema numérico, no puede representarse con otro número pero éste sí puede representar a todos; cada número que nombramos evoca por adhesión al cero. Luego, cero es igual a “origen”.
            Al-Dei Jubal, en sus reflexiones sobre la base numérica cero, expresa que éste representa a Dios por asociación al origen del todo. Y de igual modo afirma que los religiosos al orar están haciendo una serie de representaciones numéricas con el afán de evocar, atraer y perdonar a Dios, para aceptarlo nuevamente en esa relación creado/creador.         Pese a que el “Dios” mantiene firme su religión humana invocando el perdón dentro de cada número/oración, su existencia se va debilitando. Dice Al-Dei Jubal: escoger un número para ser presencia eterna, no es más que apostar la existencia a la in-concreción, en otras palabras, Dios pensó que la utilidad de los números en los hechos cotidianos de los humanos, haría que lo tuviésemos presente todo el tiempo, sin embargo, parece que no contó con la posibilidad de personas capaces de hacer de los números abstracciones. Los números son eso: conceptos, y por lo tanto el infinito es irracional, Dios es una idea irracional.
           ¿Cuántas veces Dios habrá suplicado al hombre volver a esa relación, se pregunta Al-Dei, si la concepción de los sistemas numéricos en una serie infinita lleva entre cada uno de sus elementos una partición aun más infinita? Los números para Jubal son una relación con el Creador que depende solamente de la concepción humana. ¿Será imposible el olvido si todo remite a la fuente? ¿Acaso estamos debilitando la existencia de esa fuente? No importa la respuesta, Dios firmó su sentencia hacia la tendencia del olvido mediante la irracionalidad de los números. Así todo es irracional como el infinito porque al final de cuentas todo es un concepto.


Aguilar Sánchez, Paul (Pool DunkelBlau), Mutantografías: El Infinito (inédito)


[1] Debo aclarar que no es el mismo que se conoce como “Sohar”, pues éste último fue escrito algunos cientos de años después.

viernes, 27 de mayo de 2016

La lengua de Panini

A Banju Pretikov

Los sistemas de escritura se han conformado a través de los años como representaciones no unívocas entre grafemas y fonemas, sin embargo, gracias a su estudio podemos conocer la evolución que han tenido las lenguas. Por ejemplo, podemos entender que la evolución de los sistemas logográficos (representaciones silábicas por un signo) ha devenido en sistemas alfabéticos (donde signo es a fonema), los cuales permiten relaciones transparentes entre sus unidades acústicas y gráficas. De igual modo podemos notar cómo surgen nuestras palabras de sus antecesoras latinas, específicamente del acusativo, como lobo de lupus o vida de vita.
            Así pues, con este conocimiento, la teoría justa y la voluntad suficiente para hacer un modelo de aprendizaje de L2 revolucionario, basta para que cualquier teórico de la lengua pueda sobresalir en la historia universal humana. Sabemos, hoy en día, que la conciencia fonológica de los hablantes nos lleva a obtener resultados estériles en nuestras pretensiones de enseñanza-aprendizaje de una segunda lengua; no obstante, si nunca hubiéramos conocido la teoría de Banjû le Memoirité, nos sería imposible todo conocimiento profundo sobre ellas. Durante sus años en la universidad estudió la evolución de los sistemas de escritura, así como sus posibles motivaciones culturales que los hicieran surgir. Estudió y fue co-creador de la teoría del Círculo de los Mutantes que afirma de nuestra mente, el contener todas las repuestas. Gracias a esos estudios fue que pudo formular su teoría y modelo sobre aprendizaje de L2.
            Primero, había que reconocerse como producto de un pasado catastrófico y nunca remediable, también como el abandono de ese mismo pasado y el acogimiento continuo del presente. Había que ser consciente de que toda pretensión al conocimiento es una pretensión hedonista, es decir, si la ignorancia se presenta como el extremo negativo de la voluntad para conocer, el deseo por conocer más allá de la necesidad innata del ser humano es mera vanagloria. De igual modo, había que aceptar que el destino existe como producto de la probabilidad y que pese a ello es incalculable. Había que ser lúcidos sobre el hecho de que si existe Dios no es un problema capital para el hombre, puesto que si está dado en el mundo y es finito no importa nuestro quehacer, él es inmutable. Finalmente había que estar convencidos de la teoría de la “Evocación Mental” para facilitar nuestro aprendizaje de L2.
       Banjû le Memoirité realizó varios experimentos de los que destacan los realizados a hispanoparlantes, quines lograron hacer un recorrido histórico-mental y, evitando todo rigor gramatical, aprendieron a hablar, algunos, francés, italiano y latín. Otros, por las pretensiones individuales y la amplia conciencia histórica, aprendieron en un primer estadio español antiguo, galo-portugués, aragonés, leonés, catalán, entre otras lenguas. De hecho hubo muchos resultados gracias a las diferentes formas en que podían interpretarse los principios que se postulaban para el aprendizaje de una segunda lengua.
            Aun así, el resultado más sorprendente fue el del mismo Banjû. Pudo distinguir los sonidos inarticulados de la comunicación animal y les asignó un signo para interpretarlos; además comparó esos sistemas con el de la lengua y estableció puntos semánticos de convergencia. En cuanto a las lenguas naturales aprendió español de la época de Cervantes, fue capaz de leer las Novelas Ejemplares y el Quijote sin titubear en el vocabulario y sin necesitar de las notas al pie de página, que algunas ediciones actuales presentan; habló inglés como si lo hubiese aprendido de Shakespeare, griego de la época de Homero, latín de Octavio, francés de Víctor Hugo, provenzal de Dante, celta Thoriano, alemán, eslavo, ruso, árabe de Tarif ibn Malluk; aprendió ladino, egipcio, bantú, hebreo, arameo, mongol, hindú, tai, lao, birmano. Y fue tal la ayuda de su modelo que logró conectar a las lenguas del indoeuropeo con las amaríndias en un pasado común y así habló: nahuatl, mixteco, otomí, zoltzal, záa, Cluj, cucapá, ayook, maya... El conocimiento que hubo obtenido le permitió descifrar con certeza los libros vedas y el Sojar, el Popol Vhu y los códices mayas, en los que halló la repuesta a muchas interrogantes como la de ¿por qué desaparecieron casi sin dejar rastro?

            Cuando llegó a la conclusión de su vida, surgieron algunas historias que ahora supondremos ajenas a él, aunque cabe la posibilidad de que sean ciertas. Las personas, sobre todo aquellas que lo conocieron, afirman haberlo oído hablar una lengua extraña, una lengua demasiado gutural y sin elementos identificables, sin sistematización aparente y sin articulación definida. Aunque nunca más se le oyó hablarla, las tesis sobre aquella lengua, que ejecutó en ciertas ocasiones, apuntan que fue la primera que existió entre los hombres: pristinus.

Aguilar Sánchez, Paul (Pool DunkelBlau), Mutantografías: La lengua de Panini (inédito).

domingo, 22 de mayo de 2016

Mentalis Evocatio

La inteligencia es subjetiva, de hecho todo en este mundo es subjetivo. Basta con mirar a la persona que esté a nuestro lado, poner un poco de nuestra atención y descubriremos que tengo razón, existe una subjetividad que nos configura a esa persona. Así pues, la inteligencia no es más que una percepción de bondad sobre un sujeto, al cual reconstruimos mentalmente con la gran diferencia de que sobrepasa lo común o el promedio. Pero, quién hace al inteligente, cómo nace, es inteligente de verdad.
           Es sabido, y negado por los obtusos, que aquello a lo que nosotros llamamos realidad o mundo concreto, no existe como tal. Nuestra mente objetiva el mundo mediante tres procesos; primero, reconoce a la realidad como tal a partir de nuestra percepción, es decir, reconoce el punto donde la realidad “es”; segundo, aquello que ha reconocido como realidad y filtrado por la “percepción” pasa al punto de la “abstracción”, donde ya la realidad no es sino lo elemental y necesario para su identificación como tal (aquí se complica el asunto); finalmente, la abstracción que hemos hecho del mundo se interpreta, obteniéndose como resultado el mundo que conocemos, en otras palabras, no ya la realidad sino lo que interpretamos de ella.
           Complicado de entender, ya por los contras que pudiéremos encontrar, como la definición de percepción, abstracción e interpretación; o ya porque nuestra tradición cultural nos impide ver más allá de lo evidente. Ahora bien, si la realidad es una ilusión construida por y para nosotros mismos, cómo estar seguros de no estar solos en el mundo. Miren que las posibilidades se multiplican y todo puede ser. Nada me asegura que la lengua que hablo pertenezca al mismo sistema de la lengua que hablan los demás, puede ser que sólo interpretemos con acierto lo enunciado por el otro y de ahí que existan los malos entendidos cuando no se hace correctamente. Puede ser que lo que digo ni siquiera tenga significado, mas el otro tener la capacidad de entenderme priorizando sobre otros elementos no lingüísticos. Puede que nada exista o que exista sin ser real.
           Dijimos que nosotros mismos construimos la realidad y por ello la configuración que hacemos de las personas las define como tales, como inteligentes, tontos o regulares, además de la configuración que hace la propia persona de sí mismo; sin embargo, esta última es consecutiva y aun más relativa. Ergo, el inteligente puede no ser inteligente sino vivir con una etiqueta falsa que determina sus acciones. Cuáles son los límites que tiene el hecho de que la realidad no sea sino una proyección de lo que nosotros queremos que sea. Hasta dónde se puede llegar si alguien ocupa este conocimiento para beneficio propio.
A mediados del siglo XX, por ahí de la segunda mitad de la década de los 50’s, existió un grupo cultural-estudiantil-internacional de nivel universitario, cuyos integrantes eran: Maribel Viedman, Victor Varr, Raneo Doviallá, Emilho Cabanhas, Al-Dei Jubal, Lilith Pech, Sandy Lee, Quper, Gerad Bù-hau, François Fraternel, José Luis Cortazar y Banjû le Memoiritèr. Este grupo de intelectuales, reconocidos ampliamente hoy por innumerables trabajos filosóficos, musicales, lingüísticos y literarios, creo la teoría llamada “Mentalis Evocatio”, la cual afirmaba que la respuesta a toda interrogante está dada dentro de la mente de cada individuo. Así pues, la verdadera tarea al dar la respuesta no es conocerla sino encontrar las palabras precisas que la evoquen dentro de la mente del que pregunta.
           A pesar de los resultados fallidos que muchos de ellos obtuvieron durante un largo periodo, bien por no comprender del todo la teoría, o bien por sobrevalorarla, tres personajes se distinguen por la facilidad en que la utilizaron. Victor Varr, François Fraternel y Banjû le Memoiritèr lograron comprobar que era posible contestar sin dar la respuesta en el discurso.
         Victor Varr, semiotista de la escuela de París y profesor de semiótica intensiva en la Universidad de Puebla, descubrió que las maravillosas imágenes del poema Primero Sueño son una muestra barroca del mundo natural. Lo asombroso de su trabajo no fue en sí demostrar lo barroco sino desentrañar las formas que nos pierden en los vericuetos de la polisemia y hacernos ver que el poema no es lo barroco pero sí necesariamente debe representar en sus formas a aquello que está describiendo como barroco: el mundo. François Fraternel, realizó varios estudios sobre los portales dimensionales creados sin intención por el hombre, en los que la constante siempre era la predisposición inconsciente del sujeto a descubrir nuevos horizontes de conocimiento. Su trabajo consistió en una serie de entrevistas en las que, mediante una pregunta hacia él mismo de parte del entrevistado, descubría quienes eran las personas más propicias para un viaje inter-dimensional; recordemos que la teoría de la evocación mental afirma que la respuesta a toda interrogante está dentro de nosotros. Finalmente, Banjû le Memoiritèr estableció las bases para el aprendizaje de otra lengua mediante el retroceso histórico en la familia de la lengua madre. Así, las lenguas que fácilmente un hispanoparlante podía aprender eran: el portugués, el aragonés, el catalán, el francés, el italiano, el retrorromano y algunas más que son casi desconocidas.
            Los otros miembros del grupo no se han quedado atrás, sin embargo, existen pocas evidencias de trascendencia en sus trabajos. Alguno de ellos, no recuerdo quién, hizo una tesis doctoral de literatura que habló de la posibilidad de estar ficcionalizados en algún libro, ya sea por un sólo autor o por más de uno; incluso se dice que este mismo personaje publicó un libro a la par de otro grande de la literatura nacido bajo el canto de los tangos.
        Hoy, sin acaparar el mundo científico de las humanidades, continúan sus estudios en las diferentes universidades en que laboran, aunque uno de ellos ha desaparecido sin dejar rastro: Emilho Cabanhas.

Aguilar Sánchez, Paul (Pool DunkelBlau), Mutantografías: Mentalis Evocatio (inédito)